Nuestro primer viaje juntos


Nuestro deseo era escapar, a cualquier lugar, pero juntos. El plan sonaba muy tentador, sin embargo, teníamos un gran reto a resolver… Nuestros papás. ¿Cómo avisarle a nuestros papás que pretendíamos irnos por cinco días de viaje? Después de un amplio interrogatorio y una larga lista de advertencias de nuestros padres, decidieron confiar en nosotros.

Comenzamos a planear el viaje. Desde los complicados preparativos hasta los lugares para turistear, se vuelve una aventura emocionante. En el transcurso de dos semanas un simple comentario “vámonos a Acapulco” se convirtió en realidad. Cabe mencionar que aún no éramos novios… ¡Todo podía suceder!

Comienza la aventura

Llegó por fin el día de guardar nuestras maletas en el coche y escapar por la carretera. Ambos estábamos con nervios a flor de piel pero el sentimiento de saber que viajábamos juntos lo hacía suficientemente romántico. El viaje en carretera fue muy divertido. Cantamos y platicamos por cuatro horas.

Llegamos al fin a nuestro hospedaje. La emoción aumentaba cada vez más al no conocer las expectativas el uno del otro. A pesar de que habíamos estado saliendo por un tiempo, el viaje nos iba a permitir conocernos mejor. Nos daríamos cuenta de cuáles eran nuestros hábitos y valores y si de verdad íbamos a conectar como pareja.

Viajar en pareja es una de las mejores cosas que nos pudo suceder

Si quieres algunas ideas sobre qué hacer en un viaje de este tipo, esto fue lo que nosotros hicimos durante nuestra pequeña escapada.

La primera noche decidimos hacer algo relajado. Nos quedamos en el balcón admirando la vista y disfrutando del calor acompañado de un vino tinto. Los días siguientes quisimos que los planes fluyeran de manera natural. La intención era vivir el momento.

Hicimos un tour al Fuerte de San Diego. Su arquitectura es impresionante pero lo mejor es la vista de 360º de la Bahía. Tiene un museo de la historia de México comenzando en el descubrimiento de América y pasando por la Conquista. Asimismo, tiene exposiciones temporales de artes plásticas muy interesantes. Un plus de esta visita fue tener la oportunidad de ver cómo embarcaba un crucero que llegaba al puerto.

Otro día preferimos pasarlo en la playa tomando el sol. Más tarde quisimos salir a cenar a un lugar muy turístico en Acapulco, La Quebrada. Ahí fue el lugar de nuestra primera cena romántica. El restaurante está al aire libre iluminado con algunas velas, tiene vista al mar abierto y a la famosa caída de La Quebrada. En esta última, valientes Acapulqueños practican clavados desde diferentes alturas (3 a 10 mts) en mar abierto. Cenamos arroz acompañado de un delicioso salmón y un sin número de piñas coladas (que ya venían incluidas en nuestro cover)  mientras veíamos el espectáculo de los clavadistas en primera fila.

Escapar en pareja fue una buena primera experiencia, pero…

¿Qué pasó con nuestra relación? Checa la continuación de nuestro viaje en el siguiente post.

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