5 latinos en la nieve: Año nuevo sin igual


¿Recuerdan que en el post de Encontrando casa en otro país les conté de la Franco-mexicana que me rechazó para ser su roomie? Bueno, pues en realidad me la encontré en la universidad a la que llegué, es una chica bastante divertida y nos hicimos buenas amigas. Les cuento esto porque gracias a ella pasé un Año Nuevo viajando sin igual en la nieve.

Laeti organizó un viaje de cuatro días a Los Alpes Franceses.

En este plan estaban incluídos 2 chicos de República Dominicana, 1 Peruano y 1 Mexicana (Yo). La idea era rentar una cabaña muy cercana a las montañas y pasar los días esquiando en la estación de esquí más cercana. Bastante cool ¿no?  

Le Rocher du Duc es un pueblo que se encuentra a unas 3 horas en coche de donde yo vivía. Mi amigo Ricky (el peruano), tenía coche, por lo que él nos llevó a todos hasta nuestro destino. Por la carretera encontramos paisajes hermosos con pueblos y bosques nevados. La cabaña a la que llegamos era acogedora, completamente de madera con todo lo necesario para sobrevivir cuatro días.

Nos habían recomendado comprar cadenas para las llantas del coche porque es una zona en donde hay constantes nevadas en esta época. A pesar de que Laeti es Franco-mexicana, tenía poco conocimiento acerca de la vida en la nieve. ¿Cuántos latinos se necesitan para ponerle las cadenas a las llantas? Nosotros invertimos alrededor de 20 minutos al principio. En nuestra defensa, los instructivos son poco útiles y el clima frío no ayudaba. Aún así, la primera vez que las usamos perdimos una cadena en el camino. Además de eso ¡Un par de franceses pararon al lado de nosotros para decirnos que no valía la pena ponerle las cadenas! El coche se patinaba y no tenía llantas de nieve, a mí me parecía una locura no ponérselas. Manejar en nieve si no estás acostumbrado es una gran reto.

En fin, llegamos el 31 de diciembre por la noche a la cabaña, nos arreglamos, abrigamos y salimos a las estación de esquí de Orcières du Merlette.

Al llegar me encontré ante un paisaje de montañas imponentes. Jamás olvidaré lo especial que me sentí ese día, la naturaleza es impresionante. En la fiesta de Año Nuevo en la estación había un escenario con DJs, mucha gente bailando y cantando alrededor. ¡Era una gran fiesta al aire libre! Estuvimos ahí por varias horas festejando hasta que el cuerpo nos pidió regresar.

Al otro día, los dueños de la casa (que vivían en el piso superior), nos prepararon de desayunar un clásico desayuno francés (según yo). Huevos a la copa, pan francés (como lo conocemos en México), jugo de naranja y algunos quesos y carnes frías para hacer una pequeña baguette. Después de tremendo desayuno estábamos listos para nuestra aventura en esquís. Al empezar este día, jamás me imaginé que iba a tener tantas aventuras en este año nuevo viajando.

Aquí quiero aclarar que ninguno de los cinco habíamos esquiado antes.

Laeti había pedido ropa prestada para nosotros lo cual fue una gran ayuda. Contratamos a un instructor para esquiar, nos montamos en nuestros esquís y comenzamos nuestra primera clase. Yo estaba muy nerviosa la verdad, pero conforme fue pasando la clase lo empecé a disfrutar cada vez más. Es un deporte divertido con paisajes increíbles integrados.

Ricky por su parte, decidió que él quería hacer Snowboard así que se fue solitario a la aventura mientras los demás tomamos nuestra clase.  Al terminar nuestra hora de clase bajamos por la pista verde (nivel de dificultad:Intermedia). Mientras el instructor nos daba nuestras últimas recomendaciones, vimos que una persona bajó rodando de la pista marometa tras marometa. Cuando por fin se levantó nos dimos cuenta que era Ricky teniendo problemas grandes con la tabla de Snowboard. ¡Fue tan cómico! Claro,  porque nuestro amigo estaba en perfecto estado (solamente un poco asustado), reímos sin parar. Sin duda te recomiendo que si nunca antes has esquiado tomes una clase, porque no es tan sencillo como parece. Puede ser muy peligroso para ti como para las personas que te rodean que te lances sin saber nada.

Al terminar nuestro día de esquiar fuimos a cenar al restaurante más recomendado en el pueblo. Se encuentra justo a unos pasos de la estación y tiene una vista increíble de Los Alpes. La decoración del lugar es rústica y elegante, manteles largos y vajilla impecable. Pedimos una serie de platillos típicos para compartir, ¡D E L I C I O S O!  Sin duda es un must comer en un restaurante que valga la pena.

Sin duda tener la oportunidad de despertarme en las mañanas y ver el paisaje nevado por la ventana de mi recamara era lo mejor de pasar un año nuevo viajando.

Día tras días tuvimos retos con la nieve y el frío. Sin embargo, fue un viaje y un inicio de año para recordar. Es claro que a veces hacer algo distinto da flojera o miedo. Yo pienso que es bastante divertido arriesgarse, sobretodo si es en una cultura o ciudad distinta a la tuya.

¿has celebrado algún año nuevo viajando?

Checa nuestro Instagram @sqviajar para ver las fotos de Orcieres.

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